La Ría da Estrela y el legado Celta (Ría de Muros y Noia)

Una travesía apacible llena de grandes contrastes: desde villas medievales señoriales hasta playas de arena finísima que podrían confundirse con el Caribe (si no fuera por la temperatura del agua).

  • El recorrido al detalle: El descenso hacia el mar os deja en Noia, la «Pequeña Compostela». Su casco histórico, con las lápidas gremiales en la iglesia de Santa María a Nova, es un museo al aire libre. Bordeando la ría hacia el norte, llegaréis a un salto en el tiempo: el Castro de Baroña. Es un asentamiento celta de la Edad de Hierro construido en una península que se adentra en el océano; caminar entre sus murallas circulares con el viento en la cara es una experiencia única. La ruta retoma el asfalto hasta la señorial villa marinera de Muros, donde pasear bajo sus soportales de piedra es obligatorio. El premio final os espera unos kilómetros más allá: la monumental Playa de Carnota. Con sus 7 kilómetros de longitud, sus dunas protegidas y sus marismas, es un paraíso natural inabarcable. No olvidéis visitar su famosísimo hórreo, uno de los más grandes del mundo con casi 35 metros de largo.
  • Gastronomía estrella: La empanada en esta ría es sagrada. En Noia, buscad la auténtica empanada de berberechos con masa de harina de maíz. En la zona de Muros, los guisos marineros de raya son una especialidad que no podéis dejar escapar.
  • 🚐 El Toque Nicra Camper: Después de la larga caminata arenosa por el Castro de Baroña o la playa de Carnota, volver a la camper y poder darse una ducha en un baño real con mampara rígida y tarima de madera (sin las agobiantes cortinas de plástico) es el lujo definitivo antes de preparar la cena.
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